Montenegro quiere acelerar su todavía joven ecosistema de desarrollo de videojuegos con una medida poco habitual en Europa: un hub “free-for-all” con acceso gratuito de por vida para desarrolladores y estudios montenegrinos. El nuevo espacio se ha inaugurado en Podgorica, dentro de las instalaciones de ICT Cortex, y combina puestos de trabajo de alto nivel, zona de coworking y un itinerario formativo estructurado para crear una base de talento local con proyección internacional. 

El centro está equipado con más de 20 estaciones de trabajo de gama alta y un entorno de trabajo pensado tanto para perfiles indie como para equipos que quieran profesionalizar su producción o preparar proyectos para publicar fuera del país. Además, el hub articula su oferta formativa alrededor de tres herramientas clave del pipeline moderno: Unity, Unreal Engine y Blender, con rutas de aprendizaje específicas para cada una. 

La pieza más importante —por su capacidad de “crear industria” y no solo comunidad— es el programa de formación. Está previsto un curso gratuito de seis meses entre febrero y julio de 2026, con contenidos de iniciación en Unity y Blender, y formación avanzada en Unreal Engine para perfiles con experiencia. La lectura es evidente: Montenegro no solo quiere espacio físico; quiere capacidad productiva, y eso pasa por convertir a nuevos creadores en profesionales empleables (o fundadores) en un ciclo relativamente corto. 

La iniciativa está impulsada por MonteGames y cuenta con el apoyo de actores regionales. Su fundador, Miloš Šćepanović, lo ha presentado como un paso para “apuntalar” a la próxima generación local: un lugar donde aprender, construir red y reducir fricción en los primeros años de carrera. 

Detrás del proyecto hay también un elemento clave para entender por qué este modelo es viable: financiación europea directa. El hub ha recibido 100.000 € a través de CBC GAIN – Investing in the Future: Gaming for New Generations, dentro del programa Interreg VI-A IPA de cooperación transfronteriza entre Croacia, Bosnia y Herzegovina y Montenegro. El propio programa explica que su objetivo es desarrollar la industria regional reforzando centros existentes y creando otros nuevos, además de metodologías y formación. 

En términos de mercado, lo relevante no es solo el “hub” como infraestructura, sino lo que representa: bajar barreras de entrada (hardware, espacio, comunidad, mentorización) y crear una cantera en un país pequeño que, sin estos mecanismos, suele perder talento hacia polos más grandes. Montenegro está, en la práctica, comprando tiempo y oportunidades: que un desarrollador no abandone por falta de equipo, que un equipo no se deshaga por no tener lugar de trabajo, o que un proyecto no muera antes de tener vertical slice.

Si el modelo funciona, Podgorica puede convertirse en un nodo útil para el game dev regional: menos ruido, costes operativos controlados, y ahora, infraestructura y formación con respaldo institucional europeo. Y en una industria donde el talento es el cuello de botella, esa combinación suele ser el primer paso para que aparezcan estudios… y, con suerte, éxitos exportables.