Europa está a punto de cambiar (de verdad) cómo se clasifica un videojuego. PEGI ha anunciado una ampliación de sus criterios de edad para reflejar cómo funcionan los títulos modernos: no solo por violencia, sexo o lenguaje, sino por compras, loot boxes, mecánicas de “volver cada día” y riesgos de interacción online. Las nuevas reglas se aplicarán a los juegos presentados para clasificación a partir de junio de 2026, tras el anuncio del 12 de marzo de 2026

La clave es que PEGI introduce un marco de “categorías de riesgo interactivo” que, en la práctica, puede empujar a franquicias masivas hacia edades más altas. Y sí: el ejemplo más citado es EA Sports FC, que tradicionalmente lleva PEGI 3, pero que podría terminar con PEGI 16 por los sobres aleatorios de Ultimate Team. 

Qué cambia exactamente: cuatro palancas que suben la edad

  1. Objetos aleatorios de pago (loot boxes / gacha / packs) Si el juego incluye recompensas aleatorias a cambio de dinero (directo o mediante moneda comprada), el criterio general pasará a PEGI 16, y en algunos casos puede escalar a PEGI 18 (por ejemplo, mecánicas tipo “social casino”). 
  2. Compras in-game y ofertas limitadas PEGI empieza a diferenciar tipos de monetización:
  • Ofertas limitadas por tiempo o cantidad → suelen empujar a PEGI 12.
  • NFTs o blockchain → se encuadran como PEGI 18
  1. “Play-by-appointment” (mecánicas de hábito) Aquí PEGI pone etiqueta a los sistemas de retención típicos (misiones diarias, rachas, etc.):
  • Si el juego te recompensa por volver → normalmente PEGI 7.
  • Si además te penaliza (pierdes progreso o contenido por no entrar) → sube a PEGI 12
  1. Comunicación online y herramientas de seguridad Este es el punto más “duro”: si un juego ofrece chat de texto/voz/vídeo sin herramientas de bloqueo o denuncia, el criterio tiende a PEGI 18. La idea es simple: no es lo mismo “hay chat” que “hay chat sin controles”. 

¿A quién afecta y cuándo veremos los primeros casos?

PEGI deja un matiz importante: no se aplica retroactivamente. Impactará a nuevos lanzamientos o a juegos existentes que introduzcan estas características y necesiten una nueva evaluación. Por eso, los primeros títulos “reclasificados” bajo este marco deberían aparecer en verano de 2026, cuando entren en el circuito las primeras submissions con el nuevo formulario. 

Qué significa para el negocio (y para los esports)

Para publishers, esto puede cambiar dos cosas:

  • Marketing y retail: un salto de PEGI 3 a PEGI 16 (si se confirma en franquicias deportivas) no solo es una pegatina; afecta a percepción parental, campañas y, en algunos países, a condiciones de venta o exposición. 
  • Diseño de monetización: si una mecánica empuja automáticamente a un rating alto, habrá más presión para introducir controles parentales, cambios de UX, o incluso rediseños (por ejemplo, cómo se venden items aleatorios).

En los esports, el efecto es indirecto pero real: muchos juegos competitivos viven de economías de cosméticos, pases y sistemas de progresión. Si PEGI “recompensa” el diseño más transparente y con controles, veremos más incentivos para que el ecosistema competitivo sea también más “seguro por defecto”.