Los esports móviles necesitan una estandarización de mandos y ahora es el momento de hacerlo
Esto garantizaría una competición justa y ayudaría a los desarrolladores a saber qué mandos deben ser compatible.
Los esports móviles son un mercado en expansión que recientemente ha comenzado a llamar la atención de más desarrolladores. Juegos como VALORANT Mobile y Destiny: Rising están por lanzarse en fase beta para iPhone y dispositivos Android, y se rumorea que más juegos móviles basados en franquicias establecidas están en camino.
Sin embargo, un aspecto que diferencia a esta categoría de los esports tradicionales es cómo se controlan los juegos. En títulos populares como Counter-Strike 2 y Tekken 8, el uso de teclados, ratones y mandos es estándar y está respaldado incluso por marcas como Razer y Turtle Beach. Pero esto es mucho menos común en los juegos de esports móviles.
Por ello, se debe plantear la necesidad de una lista estandarizada de mandos aprobados para esports móviles. Esto garantizaría una competición justa y ayudaría a los desarrolladores a saber qué mandos deben ser compatibles. A continuación, analizamos la situación actual y lo que podría hacerse para establecer un conjunto de reglas que aseguren igualdad para todos.
Mandos en los esports móviles
Actualmente, no existe una estandarización de mandos en los esports móviles. Juegos como Fortnite y PUBG Mobile permiten una combinación de controles táctiles y compatibilidad con mandos de terceros, pero debido a la gran cantidad de periféricos disponibles para smartphones y tablets, no hay una lista coherente de lo que los jugadores pueden usar.
Fabricantes como Backbone, GameSir, Razer y otros ofrecen diferentes mandos: algunos se conectan por USB-C, otros vía Bluetooth. Cada uno tiene su propia ergonomía y materiales, y todos imitan el diseño tradicional establecido por Nintendo, Sony y Microsoft. Hoy en día, la elección del mando depende del gusto del jugador.
También entra en juego la accesibilidad. Aunque Sony y Microsoft han lanzado mandos adaptativos, aún no se ha promovido su uso en los esports móviles, lo que deja fuera a jugadores con discapacidad.
El resultado: un panorama fragmentado donde la equidad y la inclusión no están garantizadas.
¿Por qué se necesita una estandarización?
La estandarización de mandos no solo es necesaria para los esports móviles: ya es una deuda pendiente. Los dispositivos móviles han alcanzado una meseta tecnológica. A pesar de mejoras en chips y cámaras, el método de control en los juegos sigue siendo el mismo. Ya sea en un Galaxy S9 o un S25, la experiencia de control será idéntica, y muchos jugadores prefieren usar mando antes que controles táctiles.
Permitir que cualquier jugador participe con el mando de su elección en una competición puede ser problemático. En el Mundial de fútbol, por ejemplo, FIFA define qué balón se usará; no lo elige cada equipo. Incluso en torneos como EVO, se exige el uso de mandos aprobados: “Los jugadores son responsables de tener un dispositivo de entrada legal para torneo”.
Una lista definida de mandos aprobados nivelaría el terreno de juego. Los jugadores sabrían qué mandos podrán usar, ya sea proporcionados por la organización o propios, pero siempre verificados para evitar modificaciones.
Esto también ayudaría a fomentar la accesibilidad, asegurando que jugadores con discapacidad no queden fuera. Todos podrían competir en igualdad de condiciones, incluso usando un iPad para jugar Fortnite.
La estandarización convertiría los esports móviles en una plataforma madura, donde la habilidad, y no el hardware, determine el resultado.
Hoja de ruta
Para lograr la estandarización, se requerirá cooperación entre todos los actores del ecosistema de esports: organizadores, desarrolladores y fabricantes. El proceso debería seguir tres etapas:
- Un consorcio entre organizadores y fabricantes de periféricos acuerda unos términos comunes.
- Establecimiento de una base regulatoria, con una lista de mandos permitidos por género de juego, al estilo de lo ya visto en Street Fighter 6 o League of Legends.
- Estandarización plena tres años después del acuerdo, con penalizaciones a jugadores y organizadores que permitan mandos no homologados.
Durante el proceso sería esencial contar con el feedback de jugadores y espectadores, ya que son quienes tienen mayor experiencia y mejor pueden ayudar a moldear el futuro de esta categoría.
Una vez implementado, este marco ofrecería una base justa tanto para jugadores nuevos como veteranos.
Conclusión
La estandarización de mandos podría ser un momento decisivo para los esports móviles. Pero no estará exenta de dificultades. Con tantos fabricantes y modelos diferentes, será un reto definir qué productos son aptos para cada género competitivo.
No obstante, ahora es el mejor momento para establecer estas normas, antes de que la categoría crezca aún más. Con la llegada de dispositivos plegables y wearables, contar con un conjunto de mandos estándar será clave para garantizar justicia y claridad en las competiciones.
La estandarización puede ser el pilar para profesionalizar aún más los esports móviles, haciendo que la diversión y la competencia estén al alcance de todos.



