Tres de cada cuatro mujeres juegan, pero su forma de descubrir y gastar en videojuegos sigue un patrón distinto
Las mujeres lideran en participación móvil, pero siguen menos los canales endémicos del gaming.
Durante años, la narrativa dominante en el videojuego ha sido la misma: “las mujeres juegan menos”. Sin embargo, los datos más recientes desmontan por completo ese mito. Según el Global Gamer Study 2026 de Newzoo, tres de cada cuatro mujeres juegan videojuegos, lo que las convierte en un segmento plenamente mainstream del ecosistema gamer.
Aun así, su relación con la industria —como consumidoras, creadoras o competidoras— sigue marcada por diferencias significativas.
Participación: ellas juegan tanto como ellos, pero en plataformas distintas
Los datos de Newzoo muestran que la participación femenina es masiva, pero con patrones propios:
- Móvil: participación prácticamente idéntica (62% mujeres vs 60% hombres).
- PC y consola: aquí sí aparece una brecha relevante:
- PC: 28% mujeres vs 42% hombres
- Consola: 28% mujeres vs 40% hombres
- Propiedad de hardware: las mujeres son más propensas a poseer una Nintendo Switch (38% vs 29%), un dato que apunta a preferencias por ecosistemas más accesibles y familiares.
En otras palabras: las mujeres no juegan menos, juegan distinto.
Descubrimiento de juegos: menos Discord, más redes sociales
El estudio también revela diferencias en cómo descubren nuevos títulos:
- Las mujeres usan menos los canales “endémicos” del gaming: webs especializadas, Discord, recomendaciones de suscripciones o influencers.
- YouTube sigue siendo clave para ambos géneros, aunque más para hombres (43% vs 36%).
- En cambio, en canales más amplios —redes sociales, tiendas digitales, recomendaciones de amigos— las diferencias prácticamente desaparecen.
Esto sugiere que las estrategias de marketing tradicionales del sector siguen sin conectar igual con el público femenino.
La otra cara (laboral) de la industria
Aunque las mujeres representan una parte enorme del público gamer, su presencia en la industria profesional sigue siendo reducida. Según el 2024 State of the Game Industry Report de la GDC:
- Solo el 23% de los desarrolladores son mujeres.
- Entre los perfiles con más de 20 años de experiencia —los que toman decisiones— el 87% son hombres, y el 92% son hombres blancos.
- Las mujeres con más de dos décadas de experiencia apenas representan un 5%, y no se registraron mujeres negras o hispanas en ese tramo de seniority.
Otros análisis, como el informe Women in Gaming publicado en JSTOR, confirman la tendencia: en 2023, las mujeres ocupaban sólo el 16% de los puestos ejecutivos en las 14 mayores compañías del sector. Las mujeres racializadas enfrentan barreras adicionales, combinando sesgos de género y raciales. La brecha, por tanto, no está en el acceso al videojuego, sino en el acceso al poder dentro del videojuego.
Esports: donde la brecha empieza a cerrarse
Aunque los esports también han sido históricamente masculinos, los últimos años han visto un crecimiento notable de competiciones femeninas, muchas de ellas impulsadas desde España y Latinoamérica.
En 2025, Circuito Tormenta —ecosistema amateur y semiprofesional de Riot Games en España— lanzó la Liga Radiante Female, una competición femenina de VALORANT que reunió a decenas de jugadoras y equipos emergentes. El proyecto, producido por GGTech Entertainment, se convirtió en una plataforma clave para visibilizar talento femenino y ofrecer un espacio competitivo seguro y profesionalizado.
En febrero de 2026, durante el Mobile World Congress de Barcelona, se celebró MAGAMERS, un torneo femenino impulsado por El Español y la revista Magas, con la producción de GGTech Entertainment.
El evento reunió a jugadoras de distintos países, combinando competición, divulgación y networking, y se posicionó como uno de los hitos del año en materia de igualdad en los esports. Estas iniciativas no solo generan referentes, sino que crean estructuras competitivas reales, algo imprescindible para que más mujeres den el salto al profesionalismo. La próxima gran transformación del sector no vendrá de una nueva consola ni de un motor gráfico revolucionario, sino de algo mucho más profundo: la integración real del talento femenino en todos los niveles del ecosistema del videojuego.



