La relación entre los esports y el igaming va más allá de que ambos sean inherentemente emocionantes por estar basados respectivamente en competir y apostar, ya que sus nexos de unión también se extienden al diseño de la experiencia de usuario.

Así, los dos requieren interfaces intuitivas, con las distintas funciones muy bien distribuidas para que la actividad del usuario sea lo más fluida posible, una mejora de la jugabilidad que ha sido siempre el epicentro del desarrollo de videojuegos en el ecosistema del gaming, y que desde hace un tiempo ha sido asumida también en el gambling.

Bajo este prisma, los títulos disponibles en el entorno igaming regulado, desde ruleta hasta blackjack, han optimizado sus interfaces para adaptarse a un usuario exigente y acostumbrado a la experiencia gamer. Esta selección de juegos de casino permite ver cómo cada formato se presenta con una experiencia visual y fluida.

Enfoque compartido hacia usuarios que tienen las mismas expectativas

Las fronteras que separan los juegos de casino y los videojuegos son cada vez más difusas, ya que los primeros han ido ganando en sofisticación temática, gráfica y de sonido, en volandas de unas empresas desarrolladoras que ponen toda la carne en el asador en estos aspectos, emulando lo que hacen los estudios que alumbran los títulos de gaming. De igual modo, estos han introducido elementos que están en el mismo ADN del gambling como las recompensas, que redimensionan la experiencia de juego de los gamers, haciéndola más rica.

Por eso, no es extraño que las plataformas de juegos de casino y las de esports tiendan a homogeneizarse en aspectos clave, sobre la base de apuntar a usuarios de perfiles similares, habituados a entornos inmersivos, mecánicas de juego rápidas y sistemas de recompensa estimulantes que están perfectamente secuenciados.

Un trasvase de influencias mutuas

Bajo esta perspectiva, las interfaces y pantallas de menús de los esports se inspiran en las de las plataformas de casino, comenzando por la  capacidad de adaptación a múltiples dispositivos, desde ordenador hasta móvil, y siguiendo por la facilidad de navegación, el papel que juega el sistema de notificación, la incorporación de señales visuales y acústicas, etc.

Estas aportaciones del gambling a los esports mejoran la comprensión inmediata del entorno de juego, y facilitan la toma de decisiones del jugador. Pero, en último término, también aumentan sus posibilidades de expansión, al enriquecer la experiencia de los usuarios que compiten, contribuyendo a que los deportes electrónicos que comenzaron de manera tímida hayan experimentado un crecimiento sin límites, creando cada vez más engagement entre audiencias masivas, equiparables a las que siguen el lanzamiento de los mayores títulos de referencia en el ámbito del gaming.

Pero, como ya hemos apuntado antes, las influencias son mutuas, como se puede apreciar en el hecho de que las interfaces en el igaming no dejan de evolucionar para adaptarse a las expectativas de usuarios que provienen del ecosistema de los videojuegos, ya sean competitivos o no.
 
Así, las interfaces de las plataformas de casino tienden a ofrecer un alto nivel de inmersión visual, simplificar la interacción y y guiar al usuario para mantener su atención, algo esto último que se hace recurrentemente en los videojuegos.

Tomar como referencia lo que se hace en el sector del gaming siempre es una apuesta ganadora para el igaming, por la sencilla razón de que hablamos de un sector que bate continuamente sus plusmarcas de crecimiento, como lo acreditan los datos de la industria mundial del videojuego, redimensionada además por la expansión de los deportes electrónicos que ofrecen la oportunidad a los mejores jugadores de competir en los juegos más emblemáticos.

Este trasvase de planteamientos y recursos mejora el atractivo de las respectivas plataformas, sintonizando a la perfección con un nuevo perfil de un usuario que ya no distingue entre géneros o formatos a la hora de reclamar una serie de aspectos básicos: agilidad, claridad y una experiencia inmersiva. 

De ahí, que cada vez resulte más habitual que las dinámicas propias del diseño UX en el gaming se integren en el desarrollo de productos del igaming y viceversa también, con la vista puesta en retener a un público que se mueve indistintamente entre ambos mundos.

En definitiva, hay una clara convergencia entre esports y igaming, alimentada por préstamos mutuos, y orientada hacia una propuesta que busca elevar la experiencia de los usuarios y aumentar su engagement.

Las cifras hablan por sí solas del éxito de ambas propuestas en hibridación, el mercado global del igaming superó los 100.000 millones de dólares en ingresos ya en 2023, con previsiones que apuntan a un crecimiento sostenido hasta alcanzar los 138.000 millones en 2028. Mientras que los esports siguen consolidando su auge, moviendo ya miles de millones de euros y teniendo una audiencia global que supera los 600 millones de usuarios.