Todd Howard, cómo no, ha confirmado en una entrevista que The Elder Scrolls VI no usará Unreal Engine y que Bethesda Game Studios seguirá apostando por su propio Creation Engine, eso sí, en una nueva versión mejorada respecto a la utilizada en Starfield.

Y claro… la polémica no ha tardado ni cinco minutos en estallar.

Por un lado, están quienes defienden la decisión:
👉 El Creation Engine, con todas sus limitaciones, está diseñado específicamente para el tipo de mundos abiertos sistémicos que hace Bethesda.
👉 Cambiar de motor podría implicar perder identidad, herramientas internas y años de know-how.

Por otro lado, están quienes consideran que es un error estratégico:
👉 El motor arrastra problemas históricos (rendimiento, físicas, bugs).
👉 Creen que Unreal Engine ofrecería un salto técnico inmediato y evitaría repetir errores del pasado.

La pregunta clave es clara:
¿Es una apuesta valiente por la identidad o una resistencia al cambio que puede costarles caro?